Croquetas ibéricas

Hacía ya tiempo que tenía ganas de hacer unas croquetas caseras, y por fin el otro día me decidí. Hace un par de años probé a hacer unas con soja texturizada y el resultado fue una cosa bastante rara que poco parecido tenía con las croquetas.

Superado el trauma de las croquetas fallidas,  me dispuse a buscar varias recetas de las típicas croquetas de jamón para hacer una versión vegana. La verdad es que no me puedo quejar del resultado para ser las primeras que hago “en serio”, porque quedaron ricas y algo muy importante: ¡no se deshicieron! Ello se debe a la receta del rebozado, original de la genial web Creativegan (abajo indico el enlace), pues es un rebozado grueso y consistente.

Croquetas ibéricas, croquetas de jamón veganas, croquetas de no-jamón o como quieras llamarlas. Si no eres muy purista, ¡el nombre es lo de menos!

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Nota mental: NO utilizar nunca el flash. Todavía parecen más grasientas las croquetas… ejem.

Ingredientes

Con estas cantidades salen aproximadamente 20 croquetas, aunque la cantidad que salga va a depender sobre todo del tamaño y forma de las croquetas.

Para las croquetas

  • 1 cebolla mediana
  • 1 cda de margarina (30g) no hidrogenada
  • 3 cdas de aceite de oliva
  • 200g de jamón vegano o similar, o 200 g de tomates secos. (En cualquiera de los casos, troceado).
  • 3 cdas de harina
  • 2 vasos de leche vegetal sin edulcorar (1/2 litro)
  • nuez moscada
  • sal (opcional)

Para el rebozado, receta original de Creativegan:

  • 1/2 taza de harina de trigo
  • 4-5 cdas de harina de garbanzo
  • 1 cda de vinagre de manzana
  • 1 cdta de ajo en polvo
  • 3/4 de vaso de agua
  • pan rallado
  • aceite de girasol para freír

Preparación

Primero picamos la cebolla y reservamos. En una sartén grande ponemos la margarina y el aceite de oliva. Cuando la margarina se haya derretido con el aceite añadimos la cebolla y rehogamos durante unos 10 minutos. En este punto añadimos si lo deseamos una pizca de sal (dependerá de si el jamón vegano que que utilicemos o los tomates secos son salados o no).

Una vez rehogada la cebolla, echamos el jamón vegano en taquitos o los tomates secos en trocitos pequeños y cocinamos durante unos 5 minutos. Después añadimos las 3 cucharadas de harina y removemos muy bien, hasta que ésta se ponga amarilla.

Vamos añadiendo la leche vegetal (yo he utilizado de soja) poco a poco: primero se añade más cantidad de leche para “unir” todo  y después poco a poco sin dejar de remover. Añadimos la nuez moscada e iremos viendo que la mezcla cada vez va espesándose más.

Cuando veamos que la mezcla ya tiene una textura casi totalmente densa, la retiramos y vertemos en un recipiente donde dejarla enfriar. Esperamos un par de horas -o si sois tan impacientes como yo, esperad al menos a que esté templada- (también podemos dejarla hasta el día siguiente si queremos). Encima del recipiente ponemos un film para que la mezcla no se reseque.

Pasado el tiempo de enfriamiento, preparamos los ingredientes para el rebozado. La receta de este rebozado es de Creativegan como he indicado arriba, y es un rebozado súper crujiente, rico y resistente. Aunque podéis utilizar el rebozado que más os guste, pero os aseguro que con este quedan muy bien.

Colocamos en un plato hondo la harina de trigo. En un segundo bol ponemos la harina de garbanzo mezclada con el vinagre, el ajo y unos 3/4 de vaso de agua aproximadamente, de manera que quede una consistencia de crema más bien líquida. Y en un tercer plato hondo colocamos el pan rallado.

Con las manos o con una cuchara vamos cogiendo porciones de la mezcla de croquetas, dándoles forma con las manos (también se puede utilizar una manga pastelera con boquilla ancha) en forma de cilindro o redonda, como queráis.

Para el rebozado (recordad que debemos tener tres platos) seguimos un orden:

1) Pasamos las porciones por la harina de trigo, aprovechando para corregir su forma.

2) Después las pasamos por la mezcla de harina de garbanzo, con ayuda de un tenedor y escurriendo cada una de las croquetas.

3) Volvemos a pasar por la harina de trigo.

4) De nuevo las pasamos por la harina de garbanzo

5) Finalmente pasamos las croquetas por el pan rallado, procurando que queden bien cubiertas.

De manera que la secuencia a seguir es:

harina – líquido – harina – líquido – pan rallado

Finalmente podemos congelar las croquetas o freírlas en el momento en una sartén o cazo con aceite de girasol caliente. Las retiraremos cuando estén doradas, colocándolas en un plato o bandeja con papel absorbente.

Más cosas…

Podéis utilizar cualquier embutido vegano que os guste. En muchas recetas se suelen utilizar los tomates secos en los platos por su sabor salado.  Así que cualquiera de estas opciones es buena.

En las fotos que veis aquí empleé un embutido vegano de Deli Frys. Y acompañé el plato de un revuelto de patata, cebolla y calabacín.

 

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